AYUNTAMIENTO DE CUDILLERO
  CUDILLERO
Turismo
CONCEJO DE CUDILLERO

Administrativamente, Asturias se divide en setenta y ocho municipios o concejos, uno de los cuales es el de Cudillero, uno de los más bellos y desconocidos. Limita al norte con el mar Cantábrico, al sur con los concejos de Pravia y Salas, al este con el concejo de Muros de Nalón y al oeste con el concejo de Valdés cuya capital es Luarca. Se encuentra en la zona costera centro-occidental del Principado de Asturias. La remozada carretera N-632, al ser mejorada notablemente eliminando las anteriormente numerosas y peligrosas curvas, convirtiéndola en una verdadera autovía, beneficia notablemente la comarca. Tres espectaculares viaductos de gran altura convierten su andadura en un verdadero disfrute para la vista. Es verdaderamente impresionante el viaducto del Pintor Fierros, premio “Puente Alcántara”, en Ballota.

La extensión del concejo de Cudillero es de 107 kilómetros cuadrados, tiene una población de 6.500 habitantes, dedicada a la agricultura, ganadería, pesca y servicios, distribuidos en sesenta y ocho núcleos de población y nueve parroquias. Los principales núcleos de población son la capital, Cudillero, San Martín de Luiña, Soto de Luiña, Oviñana, Novellana, Ballota, Lamuño, Salamir, San Cosme, Piñera, San Juan de Piñera, El Pito, Albuerne, Valdredo, Castañeras, Santa Marina, Faedo, Villademar, Prámaro, San Pedro de la Ribera, Artedo, etc. Hay una clara distinción entre la costa y el interior. Cudillero es una villa eminentemente pesquera, que llegó a tener la flota más importante de Asturias y una de las más importantes del cantábrico. Por otro lado, sobre todo en la zona de San Martín de Luiña, en el llamado valle o cuarto de las Luiñas, la actividad principal es la agricultura y, sobre todo, la ganadería, actualmente dirigida más a la producción de carne que a la producción de leche. No hay que olvidar la zona de las brañas, importantísima por ser la cuna de los “vaqueiros de alzada” (como decía Don Gaspar Melchor de Jovellanos, eran vaqueros o vaqueiros porque vivían del ganado y eran “de alzada” porque alzaban sus pertenencias cuando llegaba la primavera para subir a los pastos más altos).

Actualmente, el turismo es la actividad en la que se está implicando cada vez más la gente del concejo de Cudillero. A los hoteles y restaurantes de solera en la zona, se les ha unido un buen número de nuevos establecimientos que pugnan noblemente por acoger a los visitantes que llegan al concejo.

El concejo presenta un territorio de gran contraste entre la costa, dominada por los acantilados, y el interior, montañoso pero menos escarpado que el resto de la comarca del Ese-Entrecabos, ya que sus cumbres no sobrepasan los ochocientos metros y prevalece la configuración en forma de praderías, colinas y brañas. Aunque es un municipio en el que es mayor la franja del litoral que la distancia hasta el sur montañoso, la rasa marítima o plataforma litoral terrestre es estrecha pero muy elevada, rematada al borde del mar con impresionantes acantilados de una altura media de ochenta metros, que jalonan las paredes de salientes como cabo Vidio y su faro, con alturas de más de cien metros, y otros más bajos como Punta Borona, Punta de Malperro, El Cabo de la concha de Artedo, Punta de Cerro Sancho y Punta de las Rubias. De cuando en cuando aparecen pequeños islotes (Rebeón, Fariñón o Percebera), o los cantiles ceden y se abren en ensenadas como La Arquina, o en numerosas playas como Aguilar, en el límite con el concejo de Muros de Nalón, la concha de Artedo, Oleiros, San Pedro, La Cueva, Vallina, El Silencio, Destillo o Ballota. Hacia el sur se encuentra la Sierra de Pumar y las cumbres de Andolinas, Cueto y La Uz, mientras que en el límite con el concejo de Valdés, resalta la Sierra de Palancas y las Peñas de Cuetu, que marcan el techo del concejo con 786 metros.

A pesar de estar próximo a la cuenca del Nalón, no está dentro de ella el territorio de Cudillero, que está comprendido por los ríos Aguilar, que desemboca en la playa del mismo nombre, y El Cabo, en Ballota, al occidente, aunque los dos más importantes son El Uncín, que llega hasta la concha de Artedo tras recibir como afluentes al Ferrera, y el Esqueiro, que recoge las aguas del Llantero y el Panizal. Son todos ellos, más que ríos, arroyos de poco caudal y curso corto, acorde con la poca extensión de sus cuencas.

El clima es típicamente atántico y oceánico, templado, húmedo y poco extremado. Las temperaturas más bajas se registran entre diciembre y febrero, con mínimas alrededor de los siete grados, y las máximas en verano, con casi veinte grados de media, siendo la media absoluta al nivel del mar de trece grados y medio. La media de pluviosidad ronda los ciento cincuenta días de lluvia al año y los ochocientos cincuenta milímetros, aunque oscilan entre los mil milímetros del invierno y los trescientos milímetros del verano. La nieve y las heladas, comunes en diferentes puntos de todo el resto de la comarca, no son habituales en el concejo, donde sí se registran nieblas de origen terrestre o, en pleno verano y al borde del mar, esporádicas nieblas costeras provocadas por influencia del Cantábrico.

La casi totalidad del litoral del concejo, desde la Turbera de las Dueñas (declarada Monumento Nacional) hasta el límite con el concejo de Valdés, con la carretera N632 como frontera meridional, está incluido en la Red Regional de Espacios Naturales Protegidos, bajo el nombre de Paisaje Protegido de la Costa Occidental, aunque aún no ha sido desarrollado el cuerpo legal que lo lleve a la práctica. Es una zona de extensos paisajes abiertos al mar, susceptibles de degradación urbanística si no se cuidan, y definida por los ecosistemas litorales. Mientras que la arena se deposita en las playas con aportes fluviales, como La Cueva o San Pedro, hay entre los acantilados otras calas o “xogarrales” de cantos rodados, como la Playa del Silencio. En Cudillero no hay salmones como en el Esva, aunque sí hay rías activas como la de la desembocadura del Esqueiro. El suelo se va repoblando con pino y eucalipto, que van sustituyendo al bosque autóctono, del que sobreviven no excesivos ejemplares de laurel, fresno, castaño y roble. El matorral característico del monte bajo y de las proximidades del acantilado, se compone de tojos, helechos, laurel y árgomas. Los grandes mamíferos, debido a la desaparición paulatina del bosque, han desaparecido, aunque sobreviven los zorros, algún corzo y jabalí, ardillas, perdices, cuervos, milanos y, sobre todo, aves marítimas como la gaviota común y el cormorán moñudo, también llamado cagón o cuervo de mar, especie amenazada. Como hemos dicho, no hay presencia del salmón en sus pequeños ríos, pero sí trucha y anguila. En las aguas del Cantábrico, se registra gran variedad de peces y de otras especies marinas, muchas de las cuales (especialmente la merluza, el bonito y algunas variedades de escualos, como la gata) tienen puntual reflejo en la gastronomía local y en las faenas de la gran flota pesquera del puerto de Cudillero.

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